La Selección Femenina de España sigue escribiendo su historia: de la invisibilidad al reconocimiento merecido
256 futbolistas en 42 años de historia. Las Campeonas no necesitan cuotas, necesitan lo que siempre merecieron: oportunidades reales y financiación que permita competir al máximo nivel.
28 de julio de 2026

Cuando pienso en la Selección Femenina de España, pienso en números que hablan solos. 256 futbolistas vistieron esa camiseta roja a lo largo de 42 años de historia. Eso es casi una generación entera de jugadoras que dieron todo por la Rojigualda, muchas de ellas durante años en los que el fútbol femenino era casi invisible en este país.
Hoy, Las Campeonas están en otra dimensión completamente diferente. Vigentes campeonas del mundo 2023, ganadores de la Liga de Naciones en dos ocasiones consecutivas (Jorge Vilda en 2023, Montse Tomé en 2024 y Sonia Bermúdez en 2025), la Selección Femenina de España ya no necesita que nadie pelee por ella en las actas. Necesita que le dejen jugar al máximo nivel, punto.
¿Qué cambió para las Campeonas?
El Gobierno español tomó una decisión que debería haber sido obvia hace años: reconocer a la Liga Profesional de Fútbol Femenino como beneficiaria del 15% de la recaudación de apuestas deportivas (decisión de mayo de 2026). Eso no es solo dinero. Es validación institucional. Es decir en voz alta: el fútbol femenino importa, y vamos a respaldarlo.
Esa medida consolida financiación para los clubes de Liga F. Para Barcelona, Atlético de Madrid, Real Madrid y el resto. Y eso, a su vez, significa que las jugadoras de la Selección Femenina llegan a los torneos internacionales en mejor forma, con mejor preparación, sin tener que trabajar otros empleos para subsistir mientras representan a España.
¿De verdad era necesario llegar a ganar un Mundial para que se hable de esto?
Miremos hacia atrás un segundo. Aitana Bonmatí, Alexia Putellas, Jenni Hermoso, Salma Paralluelo... estas no son caras nuevas en el fútbol español. Llevan años dándolo todo. El problema era que nadie las veía. O, mejor dicho, muchos las veían pero les daba igual.
Eso cambió en 2023. El gol de Olga Carmona en la final contra Inglaterra en Sídney no solo fue un gol. Fue el momento en que España se dio cuenta de lo que tenía. De que las mujeres que representaban al país jugaban un fútbol de élite mundial, inteligente, contundente, hermoso.
Ahora, con el reconocimiento institucional y la financiación que necesitan, la Selección Femenina puede seguir compitiendo por todo. El próximo desafío es el Mundial Brasil 2027, y la pregunta ya no es si pueden ganar, sino cuánto van a dominar cuando lleguen con los recursos que merecen.
No se trata de cuotas o políticas de género vista desde lejos. Se trata de simple justicia deportiva: talento que compite al máximo nivel necesita apoyo al máximo nivel. España lo entendió. Ahora toca que el mundo se prepare para lo que viene.
No te quedes como una espectadora más. Pasa al centro de la acción.
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